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¿Qué es el nuevo Protocolo de accesibilidad universal en la AGE?

Si trabajas en un ministerio, en un organismo público o en una entidad vinculada, ya habrás oído hablar del nuevo Protocolo de accesibilidad universal en la AGE. Es un documento que cambia la forma en que la Administración General del Estado aborda la accesibilidad. 

Deja de tratarla como una revisión puntual de una web o una app y la sitúa como una responsabilidad transversal, medible y recurrente, que atraviesa todos los ámbitos de gestión. En este artículo te explicamos qué es, qué ámbitos cubre y cómo aterrizar la parte digital con los servicios de accesibilidad digital de inSuit.

¿Qué es el Protocolo de accesibilidad universal en la AGE?

El Protocolo de accesibilidad universal en la AGE es un documento de trabajo interno promovido por la Dirección General de Derechos de las Personas con Discapacidad del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, con la asesoría técnica de Fundación ONCE e ILUNION Accesibilidad. 

Su objetivo es aplicar la accesibilidad universal de forma transversal en los órganos administrativos.

Se ha elaborado a lo largo de 2025 con seis subgrupos de trabajo especializados, formados por personas expertas de la mayor parte de los Ministerios.

Su alcance va más allá del cumplimiento técnico clásico. Incluye la accesibilidad cognitiva para permitir la fácil comprensión, la comunicación y la interacción de todas las personas, y no solo de quienes tienen una discapacidad reconocida. 

Beneficia también a personas mayores, personas en situación de dependencia, personas con limitaciones temporales y personas migrantes.

Ámbitos de aplicación

El Protocolo estructura el trabajo en seis ámbitos especializados. Cada uno cuenta con su propio bloque de medidas y su lista de autoevaluación. Este enfoque conecta con la lógica de cumplimiento del RD 1112/2018, que ya obliga al sector público a evaluar y documentar la accesibilidad de forma continuada.

Recursos humanos

Cubre la captación de talento, la incorporación al puesto, la formación continua y la evaluación de mejora. Incluye la accesibilidad de los procesos de selección, los planes de acogida y el desarrollo profesional de las personas con discapacidad en la Administración.

Entorno físico

Aborda el entorno urbano, los accesos a los edificios, los puntos de atención ciudadana, los desplazamientos interiores, la señalización, la evacuación y los edificios protegidos. Es el ámbito clásico de la accesibilidad arquitectónica.

Área jurídica

Se centra en la redacción de proyectos normativos accesibles y en la inclusión de la accesibilidad universal en la Memoria de Análisis de Impacto Normativo (MAIN). La accesibilidad se integra en el diseño de la norma.

Gestión económico-presupuestaria

Exige partidas presupuestarias estables para las medidas de accesibilidad universal y establece requisitos para los contratos públicos. Sin financiación asignada, ninguna medida se ejecuta.

Tecnologías de la información

Es el ámbito con más peso digital. Cubre la accesibilidad documental (webs, documentos Word y PDF), las herramientas TIC del personal, las redes sociales corporativas y las webs y aplicaciones. 

El propio Protocolo pregunta expresamente si la web y las aplicaciones corporativas cumplen con la UNE-EN 301549:2022 (WCAG 2.2, nivel AA), si se hacen revisiones periódicas y si los contenidos descargables son accesibles.

Atención a la ciudadanía

Incluye la atención presencial, la atención mediante canales digitales, la atención telefónica, la publicidad institucional y la mejora continua. Este ámbito atraviesa todos los demás: el ciudadano nunca ve un ministerio, ve un servicio. Puedes profundizar en este punto en nuestro artículo sobre por qué la administración electrónica debe ser accesible.

Retos en la implantación del Protocolo de accesibilidad universal

Aplicar el protocolo implica diagnóstico inicial, planificación, dotación presupuestaria, ejecución de medidas y seguimiento. Los principales retos que ya estamos detectando en las unidades administrativas son estos:

  1. Falta de baseline. Muchos organismos no tienen un punto de partida claro de en qué situación de accesibilidad se encuentran hoy.
  2. Dispersión de responsabilidades. La accesibilidad afecta a RRHH, TIC, jurídico, presupuestos y atención ciudadana. Sin una figura que coordine, cada unidad avanza por su cuenta, o simplemente se queda estancada.
  3. Recursos limitados. Sin partida presupuestaria estable, las medidas de subsanación se posponen.
  4. Rotación y formación. El personal cambia y las buenas prácticas se pierden. Sin formación continua, el cumplimiento se degrada.

¿Cómo autoevaluar cada unidad administrativa?

El propio Protocolo incluye una lista de comprobación con preguntas tipo “sí”, “no” o “parcialmente” para cada uno de los seis ámbitos. Es la herramienta de partida que permite identificar carencias concretas y activar medidas de subsanación en un plazo razonable. 

En la parte digital, algunas preguntas críticas son:

  1. ¿Los contenidos de la web y los documentos digitales son accesibles?
  2. ¿La redacción de los contenidos tiene en cuenta la accesibilidad cognitiva?
  3. ¿Las publicaciones en redes sociales corporativas son accesibles?
  4. ¿La web y las aplicaciones corporativas cumplen con la UNE-EN 301549:2022?
  5. ¿Los contenidos descargables (Word o PDF) son accesibles?
  6. ¿La ciudadanía puede comunicar dificultades de acceso y presentar reclamaciones en formatos accesibles?

Diagnóstico de necesidades y previsión de recursos

El número de respuestas afirmativas es el indicador de partida del grado de accesibilidad de cada unidad. A partir de ahí, cada organismo debe elaborar un plan que incluya carencias detectadas, medidas de subsanación priorizadas, recursos humanos necesarios y dotación presupuestaria

Este último punto es determinante: sin presupuesto asignado, el diagnóstico se queda en papel. En el enfoque de cumplimiento normativo de accesibilidad digital que utilizamos, el diagnóstico y la planificación económica van siempre juntos.

¿Puede ayudarme una asesoría en accesibilidad digital?

Sí, especialmente en la parte de TIC, atención ciudadana digital y documentación. Una asesoría experta reduce el tiempo de diagnóstico, aporta metodología contrastada y evita errores comunes en la interpretación de la norma EN 301 549 y las WCAG 2.2. 

Aporta tres cosas concretas que suelen faltar internamente: capacidad técnica especializada, herramientas de monitorización continua y evidencias documentales para auditorías del Observatorio de Accesibilidad Web (OAW).

Próximos pasos en la implantación del Protocolo

El Protocolo de accesibilidad universal es un ciclo continuo en cinco fases: diagnóstico, planificación, ejecución, seguimiento y mejora. Estos son los pasos que recomendamos priorizar en cada unidad de la AGE:

  1. Nombrar responsable único de accesibilidad. Alguien con visión transversal y autoridad para coordinar los seis ámbitos.
  2. Ejecutar la lista de comprobación por ámbito. En un plazo corto, para tener baseline.
  3. Priorizar las carencias digitales críticas. Web principal, sede electrónica, apps corporativas y documentos descargables más consultados.
  4. Asignar presupuesto estable. Sin partida específica, ninguna medida se sostiene en el tiempo.
  5. Establecer un plan de formación continua. Para personal técnico, redactores de contenido y atención ciudadana.
  6. Monitorizar de forma recurrente. Con evidencias documentadas listas para el OAW y para eventuales reclamaciones ciudadanas.

Si buscas material técnico para arrancar por la parte digital, puedes descargar nuestra guía de accesibilidad digital para entidades públicas. ¿Tienes más dudas? ¡Contáctanos sin compromiso! En inSuit somos tu empresa de referencia en accesibilidad digital.